18 de julio de 2018

Rápido o lento, ¿de qué color desea su comida?

Rápido o lento, ¿de qué color desea su comida?

Cuando se quiere iniciar un negocio y unas de las primeras preguntas son: ¿Qué colores uso? y ¿Qué tipo de muebles compro?, las respuestas se vuelven complejas y difíciles de decidir, la respuesta correcta sería: Todo depende del fin que se persiga y obviamente del presupuesto que posea.

Hace unos días tuve la oportunidad de estar presente en una reunión entre un cliente que se disponía a la próxima apertura de su nuevo negocio y su proveedor de muebles ad hoc a su establecimiento. Durante la reunión primera reunión de acercamiento entre ellos, tuve la oportunidad de estar presente, yo en calidad de asesor de gestión administrativa y mercadológica. Mientras su plática y exposición de sus productos me mantuve a unos metros de distancia para no parecer incómodo. Tras varios minutos, observe y me percate que entre tantas cosas que pasaban por la mente de mi cliente mientras su proveedor le explicaba los tantos beneficios de cada producto, la calidad, los tamaños, las formas, las resistencias, los colores, el confort, los costos y demás información que parecía abrumar cada vez más a su pensamiento, yo a la distancia analizaba algunos detalles tras una pregunta que me lanzo y que unas horas después me puso a escribir este post para intentar ayudar a más de una persona a tomar decisiones en cuanto al mobiliario de su negocio.

Antes de continuar, permítame aclarar que los comentarios y sugerencias que vierto a continuación podrían servirle o no, ya que la última decisión en relación a la adquisición de equipo, muebles y enceres de su negocio le compete a usted y la asesoría que pueda brindarle cada proveedor que se supone es experto en su materia, esta información es mero complemento.

Mientras platicaba el dueño del negocio con su proveedor acerca de las mesas y sillas que adquiría para su negocio, se apoyaba en su esposa para poder tomar una decisión lo mejor consensuada posible, por aquello de que dos cabezas piensan mejor que una. Dentro de las preguntas a la distancia se dirigió a mí, para saber que opinión tenía acerca de los colores y la influencia psicológica en relación a la mercadotecnia que más adelante se iba a desarrollar para su negocio, su proveedor se adelantó a responder y sugirió para el área de restaurante ofrecerles sillas con forro de color naranja por lo de aquella vieja técnica de que el color naranja en los lugares de comida produciría hambre a los comensales. A lo cual yo solo me límite en ese momento a sugerir tras su comentario, un “No solo es cuestión de colores”, también aplica la comodidad del mobiliario.

Momentos después me dispuse a enviarle un mensaje vía WhatsApp, ya que en el momento, además de no ser tan apropiado el discutir aspectos mercadológicos respecto a su decisión, también olvide que cuando estudiaba mercadotecnia en la maestría, un profesor nos compartió varios extractos de libros que tarde o temprano tienen una utilidad positiva en la vida profesional.

Mis comentarios para apoyar ciertos supuestos basados en estudios realizados por expertos en la materia respecto a los colores y el mobiliario de restaurantes podrían aplicarse a otros giros comerciales usando un poco de lógica y sentido común. El color naranja desde la década de los 80´s ha sido el color mayormente asociado a establecimientos de comida como restaurantes y establecimientos de Fastfood, dicha aplicación se sustentaba en que el naranja es un color estimulante, creativo, ligeramente agresivo y provocativo sin llegar a la violencia ni al erotismo o sexualidad, más bien estimulaba los sentidos a un punto en el que un cliente que tuviera los sentidos: Visual (colores) y Olfato (aromas) “a flor de piel” podría ser más susceptible de comprar sus productos, que sin duda ambos sentidos resultan una combinación poderosísima en relación al marketing sensorial.  

En la explicación escueta que envié por WhatsApp a mi cliente, le explique que el color naranja actualmente está prácticamente en desuso para comercios prestigiosos de comida, quienes siguen usándolo es por desinformación y por una arraigada idea poco eficiente al día de hoy. Estudios científicos en neuromarketing determinan que el color naranja no es necesario en los negocios de comida, puesto que los clientes que ingresan a un restaurante es obvio que entran porque ya tienen hambre y no esperarán a ver los colores naranja para que les de hambre. Dicha técnica de usar los colores naranja lleva más de 40 años sobreexplotándose, por lo que los negocios que lo siguen usando, lo único que logra al día de hoy es tener restaurante demasiado común, poco original y quizá nada atractivo. Antes de usar el color naranja, piénselo bien, quizá sea mejor colores relajantes que promuevan disfrutar de un buen platillo, pues con los tiempos que se viven hoy en día, para muchos como yo, el horario de comida es uno de los pocos momentos para disfrutar durante el día.

Respecto a las formas del mobiliario puedo sugerir que se analice el fin que se persigue, por ejemplo: Si usted desea un fastfood, donde los clientes compren una orden, disfruten de sus alimentos y se retiren tan pronto sea posible; le sugiero que sea mobiliario fijo al suelo, que sea imposible mover, construido con materiales rígidos y fáciles de limpiar, que no sean del todo confortables ni ergonómicos, que sean lo más cuadradas o rectangulares posibles. Estas características se sugieren para que los comensales no permanezcan mucho tiempo en el establecimiento y que permitan de manera voluntaria dejar disponible su lugar en cuanto terminen su orden. La cierta incomodidad es poco estimulante para que un cliente permanezca en el establecimiento, mientras las formas cuadradas o rectangulares, generan un distanciamiento natural entre las personas que asisten en grupos, lo que disminuye la interacción entre ellos, con esto se logra que los clientes encuentren poco entretenida su estancia en el lugar.

En cambio, las formas redondeadas en las mesas, el mobiliario confortable y acojinado permite que las personas se sientan cómodas en el lugar y deseen permanecer por más tiempo que en el supuesto contrario. Esta técnica se utiliza normalmente en restaurantes que ofrecen productos secundarios a su giro, por ejemplo, que cuando el cliente termine de degustar sus alimentos, que el personal de la empresa de manera sutil y llena de tacto pueda ser capaz de ofrecer una foto como recuerdo de su visita al lugar, un suvenir del lugar, una serenata en la mesa, la venta de una flor o un globo personalizado, un paquete de descuentos por compras o una tarjeta de fidelidad o quizá promocionar con un exhibidor móvil un menú de postres y pasteles suculentos, exóticos o personalizados que atraerán el antojo de varios clientes, todo esto mientras el ambiente del lugar hace lo propio para invitar a futuras recompras al cliente, las pantallas muestran platillos nuevos, mientras el material P.O.P. instalado sobre las mesas hace su trabajo para que el cliente conozca promociones especiales o que se registre en la página de la empresa para adquirir algún beneficio que se traduzca para la empresa en leads a los cuales atraer usando las bondades del marketing directo.

Así que, si usted está próximo a apertura un negocio, considere estos elementos, probablemente le sean de utilidad al momento de tomar decisiones respecto al equipamiento de su negocio. Por lo pronto, le deseo mucho éxito en ese nuevo  proyecto.

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Este Árticulo fue publicado por:
MADN. José Escamilla Ramírez
Asesor Profesional de Negocios
josescam@ensomx.com
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