7 de noviembre de 2020

Reducir la cantidad de trabajo y tener tiempo libre sin dejar de ganar dinero... el sueño de todo empresario

"La ironía, por supuesto, es que, cuando contratas a alguien, lo haces específicamente para que puedas reducir tu trabajo. Y pasando un corto tiempo te das cuenta que no fue lo que esperaba."


Como lo dice Michael Michalowicz en su libro: ClockWork, el cual por cierto, pronto se convirtió en BestSeller por su dinamismo en las técnicas de mejora empresarial:

"Si te permites tomar todas las decisiones por esa persona, tu trabajo aumenta y su aprendizaje se detiene".


— Tener que supervisar a mi personal no reducía mis horas de trabajo. De hecho, trabajaba más, porque constantemente me distraía de lo que debía estar haciendo para tomar decisiones por otra persona.

— Luego, cuando regresaba a mi trabajo, tenía que volver a agarrar la onda, lo cual, como bien sabes, toma tiempo. La distracción de ser quien decidía me hacía súper ineficiente.

Los empleados suspendían su trabajo mientras esperaban su turno para hacerme una pregunta. Literalmente dejaban de hacer cosas hasta que yo les daba instrucciones.

¡Mi trabajo se detenía y el suyo también! Tratar de hacer mi trabajo y supervisar a mi equipo era como tratar de escribir una carta mediante un teclado y, al mismo tiempo, escribir a mano las instrucciones. Inténtalo. Es imposible, subraya.
"Esta experiencia me llevó a creer que tenía menos trabajo que hacer, así que contrataba a otra persona. Y a otra. Y a otra más. Hasta que estaba tomando decisiones por todo el equipo y tenía que intentar hacer mi trabajo por la noche, o los fines de semana, o en la madrugada. Como resultado, la empresa se volvió más ineficiente porque todas esas personas estaban esperando que yo tomara decisiones."

En lugar de capturar y utilizar el recurso más poderoso que tenía (sus cerebros) todos estábamos dependiendo del mío. Para colmo, todos sus sueldos drenan mis cuentas bancarias.

— Decidí volver a lo que funcionaba: estar yo solo. Despedí a todo el mundo y regresé a hacer mis cosas. Pensé que eso sería más fácil. Tenía una idea romántica sobre el empresario solo que hace todo.
"De acuerdo con el autor de Actionable Agile Metrics for Predictability: Las Introducciones en más del 85% del tiempo de vida de un proyecto transcurren en una fila, esperando algo de alguien."

El tiempo de espera, además de ineficiente, es agotador. Si podemos reducir el tiempo de espera, podemos mejorar el crecimiento... y obtener más salud mental.

Muchos negocios con menos de tres empleados se atoran jugando el juego de esperar y en las idas y vueltas entre las fases de hacer y decidir.

— Los dueños de negocios comienzan diciendo: “Yo tengo que hacerlo todo” y pasan a “Necesito contratar gente que lo haga”.

Entonces, cuando descubren que su carga de trabajo no se ha aligerado, y que están más estresados y cortos de dinero que nunca, terminan pensando:

“Todos son unos imbéciles. Los voy a despedir y yo voy a hacerlo todo”, lo cual al final los lleva a: “Dios mío, no puedo seguir así. Necesito contratar gente cuanto antes” y de nuevo a: “¿Todos en este planeta son idiotas?”

No, tu personal no es idiota. Para nada. Sólo necesitan que los guíes y que tú como líder o patrón les des instrucciones claras y precisas de que tienen qué hacer, cómo lo tienen que hacer, cuando lo tienen que hacer, porqué lo tienen que hacer y qué pasaría si no lo hacen como esperas que lo hagan.


Te comparto mis recomendaciones iniciales para cambiar tu negocio:

Ten reglas claras, da orientación, capacitación y guía, haz supervisión no invasiva, dota de herramientas de trabajo, brindar confianza, empoderar y tomar decisiones con base en estrategias que lleven a un mejor escenario a tus trabajadores y por consiguiente a tu empresa.

Castigar, sancionar, gritar, manotear, hacer sentir mal a tu trabajador, correrlo, descontar sueldos y cargar el trabajo a un empleado; puede ser una manera de poner orden en una empresa, pero nunca será una forma efectiva de dirigir una empresa líder como la tuya.

Las empresas líderes, exigen rendimiento de sus colaboradores, pero también premian el esfuerzo, la era de la esclavitud se terminó teóricamente hace muchos años, aunque las prácticas continúan disimuladamente en empresas que creen que solo exigiendo y sancionando van a llegar muy lejos.

Es triste ver por otro lado, que los empleados de empresas que solo sancionan y exigen a niveles infames a sus trabajadores, son quienes sienten poca empatía por el empleador y es así como se llega a un escenario catastrófico donde el empleado roba, miente, engaña, hace fraudes, pierde el tiempo y si puede jode el negocio y al patrón, pues se siente esclavo, no valorado y no indispensable. Por eso su actitud será sacar ventaja a la buena y también a la mala. Total el patrón se lo merece.

Vaya mega lío el del recurso humano en una empresa, sálvese quien pueda, sálvese los buenos...

La solución no es fácil, no de entrada. Pero calma que si la hay, repito no es fácil pero si la hay. Se llama disciplina, voluntad y talento. Primero de usted amigo empresario, y después de cada uno de sus colaboradores.

La pregunta es: La disciplina, voluntad y talento ¿La tiene o lo consigue prestada? No hay de otra.

Déjame saber que piensas, seguro estoy que tu también has pasado por ahí y te han dado ganas de torturar y estrangular a medio mundo en tu negocio...

Comparteme tu opinión, yo te daré la mía, te diré que he hecho para mejorar con algunos clientes, estoy seguro que las experiencias buenas y malas siempre permiten mejorar cuando se tiene voluntad. Yo con gusto te compartiré más adelante mis experiencias, por ahora solo quiero escucharte.




Este Artículo fue publicado por:

MADN. José Escamilla Ramírez
Asesor Profesional de Negocios
josescam@ensomx.com
www.ensomx.com

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